Leo entra en una peluquería cerca de su casa. Su pelo es largo y le llega a los ojos. Quiere un cambio, pero no quiere el pelo muy corto. La peluquera se llama Eva. Ella le ofrece una silla delante del espejo.
'¿Cómo lo quieres?', pregunta Eva. Leo muestra con los dedos un espacio pequeño. 'Solo un poco más corto, por favor.' Eva corta un poco y le pregunta si está bien. Leo mira su cara en el espejo. Ahora puede ver los ojos, pero todavía tiene mucho pelo a los lados.
'Un poco más aquí', dice. Eva escucha y corta otra vez. Después le muestra la parte de atrás con otro espejo. Leo gira la cabeza a la derecha y a la izquierda. Esta vez sonríe. 'Así está bien. Gracias.'
En casa, su hermana lo mira desde la cocina. 'Hay algo diferente', dice. Leo se toca el pelo. Su hermana sonríe. 'Sí, ahora veo cuándo me miras.' Leo se ríe y se sienta con ella. El cambio es pequeño, pero a él le gusta.