Un avión pesa mucho, pero puede quedarse en el aire. Para entenderlo, hay que mirar cuatro fuerzas. Una fuerza es un empujón o un tirón en una dirección. Durante el vuelo, dos fuerzas trabajan hacia arriba y abajo, y otras dos hacia delante y atrás.
La primera es el peso. La Tierra tira del avión hacia abajo. La fuerza hacia arriba se llama sustentación. Las alas crean la mayor parte de la sustentación cuando el avión se mueve por el aire. Las alas cambian la dirección del aire y, al mismo tiempo, el aire empuja las alas hacia arriba.
El motor da empuje y mueve el avión hacia delante. Pero el aire también empuja en sentido contrario. Esta cuarta fuerza se llama resistencia. Podemos sentir algo parecido al caminar contra un viento fuerte: el aire empuja nuestro cuerpo hacia atrás.
En un vuelo recto, a la misma altura y a la misma velocidad, las fuerzas están en equilibrio. La sustentación es igual al peso. El empuje es igual a la resistencia. Si el piloto quiere subir o ir más rápido, cambia una o más fuerzas con el motor y las alas.
El motor no mantiene el avión en el aire por sí solo. Primero ayuda al avión a moverse. Gracias a ese movimiento, las alas pueden crear sustentación. Por eso un planeador puede seguir en el aire sin motor. Un avión de papel también planea después del primer empujón de la mano.
La próxima vez que veas un avión, imagina cuatro flechas a su alrededor. Una va hacia abajo, otra hacia arriba, una hacia delante y otra hacia atrás. Volar no hace desaparecer el peso. El avión vuela porque usa y controla las cuatro fuerzas.