El axolote, también llamado ajolote, parece un personaje de un cuento. Tiene una cabeza ancha, cuatro patas y una cola larga. Sin embargo, es un animal real. El ajolote de Xochimilco vive de forma natural en los canales de esta zona de Ciudad de México. No es un pez: pertenece al grupo de los anfibios, como las ranas y las salamandras.
A los lados de su cabeza tiene unas partes que parecen pequeñas ramas. Se llaman branquias y le ayudan a respirar en el agua. En muchas fotos vemos ajolotes rosados, pero no todos tienen ese color. Los animales que viven en los canales suelen ser oscuros. Así es más difícil verlos entre las plantas y el fondo del agua.
Este animal puede volver a formar algunas partes de su cuerpo. Los científicos estudian cómo funciona este proceso. Quieren comprenderlo mejor, pero eso no significa que ya puedan hacer lo mismo con las personas. El ajolote sigue siendo un animal, no un personaje con poderes mágicos.
Para protegerlo, también hay que cuidar su hogar. Investigadores de la UNAM trabajan con personas que cultivan alimentos en las chinampas. Las chinampas son terrenos de cultivo rodeados de canales. En algunos de esos canales preparan refugios con mejores condiciones para los ajolotes.
La universidad permite apoyar este trabajo con adopciones simbólicas. La persona ayuda al proyecto, pero no se lleva un ajolote a casa. Es una forma de colaborar desde lejos. La meta es que este vecino especial de Xochimilco tenga un lugar donde vivir.