Debajo del agua del Mediterráneo hay lugares que parecen prados. En vez de hierba de jardín, tienen largas hojas verdes que se mueven con el agua. Son praderas de posidonia. Desde arriba pueden parecer manchas oscuras en el mar; de cerca, muestran un mundo lleno de vida.
La posidonia oceánica vive de forma natural en el mar Mediterráneo. Aunque muchas personas la llaman alga, es una planta con raíces, hojas, flores y frutos. Las raíces la sujetan al fondo. Sus hojas crecen hacia arriba y tienen una forma larga y estrecha, parecida a una cinta.
Esta planta necesita luz. Si el agua es transparente, la luz del sol puede llegar hasta las hojas. Como otras plantas, la posidonia utiliza esa luz para producir su alimento. En ese proceso también produce oxígeno, un gas necesario para muchos seres vivos.
Muchos animales encuentran refugio entre las hojas. Los peces pequeños pueden esconderse allí. Otros animales viven sobre las propias hojas o buscan comida entre ellas. Un prado del mar no es solo un grupo de plantas: también es un lugar donde distintos seres encuentran alimento y espacio para crecer.
La pradera ayuda también a mantener la arena en su sitio. Las raíces y los tallos forman una red en el fondo del mar. Así, el movimiento del agua se lleva menos arena de un lugar a otro. Lo que ocurre debajo del agua también cambia la playa que vemos.
Las hojas viejas se separan de la planta y algunas llegan a la playa. Allí forman montones de color marrón. Esas hojas son restos naturales de la planta y ayudan a proteger la arena. Mientras esas hojas se quedan en la orilla, bajo el agua crecen otras nuevas. El prado sigue cambiando.